Cómo avanza un proyecto, paso por paso

El orden de trabajo no es una promesa de calendario: es la secuencia con la que se toman las decisiones. Cada etapa se apoya en la anterior y se ajusta a las medidas reales del departamento.

Primero, las medidas El punto de partida es un mensaje con las dimensiones del ambiente y una descripción de cómo se usa cada rincón. Con esos datos se coordina una primera visita para relevar el espacio en persona y observar la luz natural en distintos momentos del día. Sin ese relevamiento no se propone nada.
La visita y la lectura del lugar En la visita se revisan aberturas, columnas, radiadores y los recorridos cotidianos. Ahí aparecen las zonas que conviene dejar libres y las que se saturan con muebles de más. Es el momento de hablar de prioridades: qué necesita el ambiente para funcionar mejor y qué puede esperar.
Distribución con planos simples Con el relevamiento hecho se arma una propuesta de distribución. Los planos son simples, legibles, pensados para consultar en el día a día y no para colgar en una pared. Muestran dónde va cada pieza y qué circulación queda libre.
Paleta y piezas del taller La propuesta se completa con una paleta cálida de arena, terracota y verde oliva, y con una lista de piezas fabricadas en taller propio: textiles de lino y algodón, cerámica de gres y maderas recuperadas. La lista describe cada objeto por su función y su material, sin catálogo cerrado.
  1. Escribir con las medidas

    Nos contás el tipo de ambiente, los metros aproximados y para qué lo usás. Un monoambiente, un dos ambientes o un tres ambientes piden decisiones distintas, y esa diferencia se nota desde el primer correo.

  2. Coordinar una primera visita

    Con esos datos acordamos un encuentro para relevar el espacio en persona. Ahí observamos la luz natural, las aberturas, los radiadores y las columnas que condicionan cualquier mueble.

  3. Relevar y escuchar

    Medimos y anotamos cómo se recorre la casa en el día a día. Esa información pesa tanto como el plano: define qué zonas quedan libres y cuáles se saturan con el uso.

  4. Recibir la propuesta de distribución

    Armamos una propuesta con planos simples, una paleta cálida de arena, terracota y verde oliva, y una lista de piezas pensadas para el lugar. Todo se ajusta a las medidas reales, sin catálogos rígidos.

  5. Revisar y definir

    Leés la propuesta, marcás dudas y ajustamos lo que haga falta. Las piezas de lino, algodón, gres y madera recuperada se fabrican en taller propio, así que la lista final se cierra con vos.