Textiles de lino y algodón
El lino lavado pide aire antes que plancha. Colgarlo húmedo y dejarlo secar a la sombra conserva la caída natural y evita que la fibra se rigidice. El algodón de buen gramaje tolera más el roce, pero conviene lavarlo del revés y con agua tibia para que el color no se apague. En fundas de respaldo y cojines de un rincón de lectura, alternar ambas telas da textura sin sumar peso visual.
Cerámica de gres
Las piezas de gres salen del taller con variaciones mínimas de espesor y esmalte que forman parte de su carácter. Esa irregularidad pide atención en los bordes y en los cambios bruscos de temperatura: no pasar del horno caliente al agua fría, no apoyar con fuerza sobre mármol. Secar bien la base antes de guardar evita manchas y olores. Un esmalte mate marca más que uno brillante, aunque se limpia con facilidad.
Maderas recuperadas
La limpieza seca con paño suave es la primera medida. La humedad sostenida y los productos con alcohol abren la veta y apagan el tono. Si la pieza está cerca de una ventana o de una fuente de calor, rotarla cada tanto ayuda a que el color se distribuya de manera pareja. Cualquier intervención mayor sobre una pieza del taller conviene consultarla antes de hacerla.